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miércoles, agosto 17, 2011

Verano portugues

No estaba inicialmente en los planes repetir el viaje estival por tierras portuguesas pero el mal tiempo que ha sufrido la cordillera cantábrica durante el mes de julio nos hizo cambiar de destino y regresar al sur de Portugal. Alli, además de sol asegurado puedes disfrutar de enormes playas, buen pescado y buenas olas. Asi que, sin pensarlo mucho más, metimos las tablas en la furgoneta y tiramos para el Cabo de Sines. Este sería el punto inicial de nuestro recorrido hacia el sur durante los siguientes 15 días.


Durante este viaje, además de regresar a localidades ya conocidas como Porto Covo o Almograve hemos conocido nuevos lugares como Zambujeira do Mar, Vila do Bispo o Sagres, en el extremo sur occidental del país. A medida que bajábamos hacia el sur se podía ir notando poco a poco como aumentaba la masificación de turistas que aún así, sigue siendo mucho más llevadera que la del Levante español. Otra nota que hemos podido notar ha sido el considerable aumento de precios en muchos bienes de consumo cotidianos, y es que en algo debía notarse el 'hachazo' a impuestos y tasas que han sufrido nuestros vecinos con eso del rescate.

Tras dos semanas de rodaje por estos lares, pusimos rumbo a España de nuevo a través del Algarve portugues y dábamos por terminadas nuestras vacaciones dejando atrás un viaje genial a través de una costa espectacular. 


miércoles, julio 20, 2011

Una semana en Polonia

Si alguna vez me hubiera imaginado algún motivo para viajar a Polonia seguro que nunca hubiera incluido la boda de un gran amigo. Y acudiendo a dicha invitación hemos aprovechado unos días para ver algo más de este país, para mi desconocido hasta ahora. En apenas una semana hemos conseguido movernos entre las ciudades de Varsovia y Cracovia, en el centro y al sur del país respectivamente y así conocer dos de los puntos más turísticos de Polonia.


Nuestro vuelo low cost tenía como origen y destino el aeropuerto de Cracovia, así que decidimos movernos hasta la capital en tren. Me ha sorprendido la gran infraestructura de vías que tiene Polonia (¿herencia de la guerra y la época comunista quizá?) y que conecta las principales ciudades, incluso con países vecinos. Esta red hace que sea bastante cómodo y barato moverte en tren, teniendo cuidado en elegir bien los precios. Si ahorráis demasiado en el billete, como fue nuestro caso, puedes acabar viajando en trenes que en España duermen en las cocheras desde hace décadas.

Varsovia. Plaza del Mercado

Llegados a Varsovia, la capital, la primera impresión hunde mi imagen preconcebida de ciudad fría y gris. Un calor bochornoso de 30º nos aplasta desde la mañana. Grandes calles y avenidas rodean todo el centro de la ciudad y según nos acercamos a la ciudad vieja, las calles se llenan de bares con terrazas que se pueblan de gente desde la tarde hasta el anochecer. Música en la calle, actuaciones y mucha animación de turistas pero sobre todo de locales. Como en otras muchas ciudades europeas, las bicicletas toman la calle, así que si vais a pasar más días hacerse con una bici es una forma genial de moverse por la ciudad. Pasados tres días, tomamos de nuevo el infame tren y volvemos a Cracovia con una impresión muy buena de esta gran ciudad.

Cracovia

Tres horas y pico encerrados en esa lata de metal sobre raíles y llegamos la estación de Cracovia y otros tres días por delante para disfrutar de esta bonita ciudad. En verdad no tiene mucho que ver con Varsovia. Su centro histórico es realmente impactante y en mi opinión rivaliza con otras ciudades de gran belleza como Praga, fuera de ahí la ciudad no vale mucho, no porque no tenga patrimonio en forma de grandes edificios o fachadas sino simplemente por la falta de cuidado y limpieza. El ambiente en Cracovia es todavía más bullicioso que el de la capital. Un campus universitario bien nutrido de estudiantes polacos y de otras nacionalidades dotan a la ciudad de marcha durante todo el año. Como curiosidad podemos visitar en la propia ciudad el gueto judío y la fábrica de Oskar Schindler. Mención aparte tiene el campo de exterminio de Auschwitz, situado a una hora de la ciudad. Una verguenza para cualquier ser humano convertido en reclamo turístico.

En resumen, dos grandes ciudades en las que me lo he pasado en grande y un gran país que espero volver a visitar alguna vez.

miércoles, junio 29, 2011

Via Verde Móstoles - Navalcarnero

Cualquier móstoleño aficionado a la bicicleta conoce esta pequeña ruta que transcurre desde Móstoles hasta Navalcarnero cruzando el Rio Guadarrama por el famoso puente de hierro y que se sitúa sobre el antiguo trazado del tren hasta Almorox (Toledo). Este oxidado puente ha sido durante años paso obligado y punto de encuentro de todos los aficionados a la bicicleta de Móstoles y otros municipios cercanos. A partir de el podemos recorrer la ribera del Guadarrama hacia el sur y la provincia de Toledo y el noroeste visitando como Brunete, Villanueva de la Cañada, Navalcarnero o Quijorna.

Vista del antiguo puente antes de su remodelación

Lejos queda ya la primera vez que lo cruce con apenas 11 años, evitando el miedo a caerme a través de la vieja verja de hierro oxidado que apenas protegía de los más de 15 metros hasta el río. Durante todos estos años el acondicionamiento, tanto de la ruta desde Móstoles como del propio puente, ha sido una reivindicación de ciclistas y peatones de la zona. Hoy por fín podemos disfrutar de todo este trayecto a través de un carril-bici de grava separado de la calzada para vehículos que comunica Móstoles con la Urbanización Guadarrama. De igual manera se han atendido las peticiones de reforma del puente y manteniendo su estructura original se ha instalado una plancha de madera sobre toda la superficie del puente.

Si bien, mucho queda por hacer en relación a movilidad ciclista en Móstoles, también hay que agradecer que tras años de marchas reivindicativas por este recorrido, un gobierno municipal se haya dignado a atender esta vieja demanda.

Animaros si aún no conocéis esta ruta. No os defraudará.

domingo, junio 19, 2011

Entrenando la mente


La mente es el músculo que todos los que empezamos a escalar olvidamos entrenar y sin embargo, el tiempo que llevo escalando ya me ha descubierto que es el más importante. De nada sirven horas de gimnasio y plafón si tu cerebro se bloquea a mitad de un paso o cuando vas a salir de una chapa hacia otra aparentemente inalcanzable. Es en ese momento cuando necesitas más claridad mental y cuando, si no lo tienes bien entrenado, tu cerebro te fallará.

Con esta idea en la cabeza nos pasamos el sábado escalando en las faldas de Peñalara. Grandes placas de granito con pequeños agarres, características muy diferentes a todo lo probado hasta ahora. Si unimos esto a un par de vuelos sin consecuencias graves, lo de ayer fue un entrenamiento mental en toda regla. Aprender a confiar en los pies de gato, a soltarte y a caer, a controlar la respiración en un momento de máxima tensión, son algunas de las lecciones bien aprendidas ayer en las paredes del Zabala.

La nota desagradable fue descubrir la normativa que el Parque Natural de Peñalara ha impuesto sobre la entrada de perros. Esta te obliga a llevar el perro atado durante todo el recorrido por el parque basándose en una política de falsa sostenibilidad ambiental y en un ecologismo fariseo e hipócrita. La ley debería castigar al infractor en lugar de amordazar libertades de forma preventiva y, en todo caso, aconsejarte llevar tu perro atado para evitar las posibles consecuencias legales de cualquier daño causado por este. Malos tiempos corren para la montaña madrileña si tenemos en cuenta que los mismos que están detrás de estas políticas ¿conservacionistas? son los mismos que están impulsando en PORN del futuro Parque Nacional de Guadarrama. 

A pesar de todo, Peñalara sigue siendo un lugar ideal para disfrutar de nuestras montañas y nuestras cumbres. No dejéis de hacerlo.


martes, mayo 24, 2011

Progresando ...

Largo el fin de semana del que he disfrutado: desde el viernes por la noche hasta la tarde del mismo lunes. No hay como estirar todo lo posible los fines de semana para tener una sensación real de minivacaciones. Empezamos a rodar el mismo viernes por la noche, cuando ya dormimos en La Ermita de la Virgen de La Nueva en San Martín de Valdeiglesias con la idea de estar todo el sábado dándole a la escalada. Y una vez allí, a progresar. Harto de fracasar en cada intento con una parez de sexto grado, esta vez ha sido la buena y por fin, logré abrir y encadenar mi primer 6a sin resbalones, apoyos en cuerda o cualquier otra ayuda.


Luego, genial el tiempo, la comida y la tarde a borde del pantano para descansar el cuerpo y los arañazos porque no todo va a ser escalar. Y por eso mismo, pusimos rumbo al atardecer hacia tierras abulenses. Allí, todo el silencio y tranquilidad que la foto puede transmitiros. Y que mejor que cerrar el fin de semana con un buen domingo de barbacoas variadas y buenos paseos.

Ahora pilas cargadas y ha empezar otra semana.