Acabo de regresar de pasar unos días de sol y playa en las costas de
Cantabria. No es la primera vez que visito esta comunidad aunque cada vez descubro lugares y rincones nuevos. Esta vez he dedicado tiempo para visitar los numerosos paisajes montañeros de los que esta región hace gala, porque en
Cantabria además de playa hay mucha montaña.

Desde luego que los Picos de Europa son una de las zonas de mayor belleza de nuestro
país pero no solo son estos altos macizos los que son dignos de ser visitados,
Cantabria además posee escondidos rincones, como el valle del
Asón. Este caudaloso
río que da nombre al valle que comunica la región oriental de
Cantabria con tierras burgalesas, ve la luz en una poderosa cascada que ha modelado la tierra durante centurias hasta nuestros días. Toda este valle esta repleto de antiguas cuevas, muchas de ellas ya conocidas por los primeros pobladores de la península y que están acondicionadas para la visita. Además, también existe la posibilidad de visitar cuevas en estado salvaje para iniciarnos en la espeleología o simplemente pasar un buen rato explorando las oscuras entrañas de la tierra.
Cantabria además posee todo el encanto marinero de la costa cantábrica, y aunque de las playas ya os he hablado en anteriores entradas, no quiero terminar este comentario sin recordar que merece la pena tomarse unos días para visitar las grandes playas que
salpican toda la costa norte de nuestro
país, desde la costa
gipuzcoana hasta las
rías gallegas.

Un saludo y disfrutad de vuestros viajes!