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jueves, abril 08, 2010

Atardeceres desde Conil

Esta Semana Santa, al igual que la anterior, nos hemos decantado por Cádiz. La decisión se ha tomado basándonos en la necesidad de bronceado, en primer lugar, la ilusión por seguir subiendo puntos en tema del surf y de las olas y en tercer lugar porque teníamos muchas ganas de volver a disfrutar de esos interminables atardeceres sobre el Atlántico que ofrece la costa gaditana.

El lugar elegido fue la playa de El Palmar, entre Conil de la Frontera y los famosos Caños de Meca. En toda esta zona, además de disfrutar de buenas olas para principiantes y veteranos, se encuentran unas playas inmensas imposibles de abarrotar y una buena colección de chiringuitos para remojar el gaznate en esas horas de sol (y de sombra). Comentario aparte merecen los pueblos de toda esta costa, de los que ya hablé el año pasado, y que aún después de conocidos me siguen impresionando por su naturalidad y su belleza auténtica, de esa que ya no abunda en los sitios playeros mediterráneos. En toda esa zona, existen multitud de lugares donde aparcar la furgoneta, aunque recomiendo no abusar de los lugares a pie de playa porque la policía local suele andar hambrienta de "sangre fresca". Siempre es mejor ser discretos, aparcar y dormir en algún rincón algo más alejado y pasear unos minutos a bien de evitar la receta policial que nos amargue las vacaciones.


En definitiva, Cádiz y las playas de Conil son un estupendo destino para una escapadita larga (pues desde Madrid se tarda una vida en llegar), donde poder desconectar y disfrutar de sol, calor y buena gente. Por mi parte, no he podido aprovechar más este descanso merecido cogiendo mis primeras olas.

Un saludo a todos.

domingo, marzo 21, 2010

Volvemos a la playa

Más de cuatro meses llevábamos sin practicar el "furgoning" y sin sacar a pasear la Berlingo por los caminos, así que aprovechando el, tan esperado, puente de San José decidimos que ya había pasado demasiado tiempo. El destino inicial era volver al Cabo de Gata, de donde nos trajimos tan buenos recuerdos el año pasado pero la previsión de lluvia nos hizo cambiar de lugar. Conducir más de seis horas para estar metido dentro de la furgoneta no es plato de gusto. Así que nos acordamos de nuestras queridas huertas a pie de playa cercanas a la localidad valenciana de Xeraco, en las que el año pasado estrenamos la furgoneta y decidimos volver.

En poco más tres horas y media estábamos disfrutando de un día de playa, no con tanto sol como hubiéramos querido pero, por lo menos, con menos frío del que dejamos en Madrid. Por todo esto y por lo bien que lo hemos pasado, sin duda ha merecido la pena sacar la furgoneta del garaje y darnos este viaje relámpago a la playa.


Ahora, mientras escribo estas líneas, en lugar de la comprensible tristeza que siento por tener que volver mañana al trabajo, me recorre un nervioso gusanillo que no para de decirme: Pisha, vente pa Cái ... Y es que en una semana empiezan mis vacaciones de primavera (o Semana Santa, como querais). Y no veo el momento de estrenar mi nueva tabla de surf en aguas gaditanas.

Un saludo a todos.

miércoles, febrero 17, 2010

Pedalear sobre nieve

Hace ya unos días que me acerqué a La Pedriza con la bicicleta para dar una vuelta entera por la pista. Sabía que habría bastante nieve pero imaginaba que la pista no estaría bloqueada pues esa semana habia salido el sol bastantes días. Además, no es la primera vez que me encuentro con nieve subiendo a al sierra.

Tras dejar el coche en Canto Cochino incié la subida por la pista central, la que lleva hacia las charcas y luego asciende por las "zetas" y ese fue mi principal error. Esa ruta asciende para luego, tras una rápida bajada comenzar una nueva ascensión que conduce al Collado de los Pastores por el norte. Fue justo antes de iniciar esa segunda ascensión hasta el collado cuando me encontré la pista totalmente cubierta por nieve helada. La nieve, cuando vas con la bicicleta, es peligrosa si desciendes sobre ella pero si asciendes puede convertir el camino en una senda impracticable. Las ruedas se hunden y pierdes estabilidad constantemente por llevar una velocidad muy limitada, lo que implica que tienes que bajarte de la bici todo el rato y arrastarla cuesta arriba. Es algo muy pesado.

Según me comento otro ciclista que descendia por ese lado, la vertiente sur del collado estaba mucho más despejada y por allí hubiera sido mucho más fácil la subida. Me di la vuelta y regrese sin completar el circuito completo pero habiendo disfrutado de una buena mañana de bici. Otro día será.

De cualquier manera, siempre hay gente para todo. Estos tios del video, no contentos con hacer un descenso nocturno, prefieren hacerlo sobre una pista totalmente nevada. Parece divertido, habrá que probarlo.

Un saludo.

Moonlight Shadow from amotion.at on Vimeo.


sábado, enero 30, 2010

Paseo nevado por La Najarra

La semana pasada aproveché un respiro entre ventiscas y olas de frío siberiano para darme una paseo por la montaña. Llevaba desde antes de navidad sin pisar cotas altas así que, preferí
arrastrar mis acumulaciones calóricas navideñas por alguna ruta fácil y a la vez bonita. El pico Najarra fue, como otras veces el elegido. Tras dejar el coche en el aparcamiento de La Morcuera y caminar los cincuenta metros que lo separan del camino ya pudimos ver la que la ruta estaba cargadita de nieve y como no, de hielo duro. Que por esas latitudes madrileñas todos conocemos que los vientos segovianos que soplan en ventiscas convierten el manto blanco en capa rocosa y resbaladiza.


Aún así, poniendo cuidado en el camino, pues no llevábamos crampones dimos un buen paseo que aún dejándonos lejos de Asómate Hoyos si nos condujo por la cresta rocosa de la Najarra. Incluyendo un rápido aperitivo en la choza-refugio del pico que, esta vez, estaba repleta de una sobrada nieve helada. Tres horas de ruta que terminaron con los paseantes disfrutando de la nieve y de los toboganes helados de la senda, cual "domingueros" adolescentes.

Un saludo a todos.

sábado, enero 16, 2010

Año nuevo desde Fuerteventura


Como ya os adelanté en el artículo anterior, este año me he ido a disfrutar de los últimos días de las, siempre cortas, vacaciones navideñas a las cálidas tierras canarias. En concreto a la isla de Fuerteventura. Lo primero que destaco son, sin lugar a dudas, sus maravillosas playas que lucían aún mejor cuando a día 3 de enero, todas las noticias que me llegaban de Madrid eran sobre heladas y temperaturas bajo cero mientras que allí, un sol despejado brillaba ya desde primera hora de la mañana.


El paisaje desértico de la isla es impresionante, y un buen representante de este es el parque natural de las Dunas de Corralejo, que deja boquiabierto a cualquiera. El fuerte viento (que pone nombre a la isla) hizo su aparición a primeras y a últimas horas más de lo previsto, al igual que la lluvia que se dejo notar hasta cuatro de los diez días que estuvimos en la isla. Todo un record según los lugareños a los que pregunté. Un auténtico paraíso invernal dentro de nuestras fronteras que ya tardaba en conocer. Pero que Fuerteventura haya sido mi primer viaje a las Islas Canarias ha sido, ahora lo se, todo un acierto. Sin lugar a dudas, volveré y no tardando mucho.

Un saludo a todos.