Un año más nos habíamos animado a continuar con la tradición de bajar hasta las costas gaditanas por Semana Santa. Pero se nos olvido pedir permiso a la cambiante primavera y así nos fue. El destino inicial, como todos los años, era Conil de la Frontera, en mi opinión el pueblo más bonito de toda la costa de Cádiz, pero las previsiones de viento nos la jugaron durante todo el fin de semana: 40 km/h con rachas de más de 60. Un tiempo muy desapacible para estar en la playa, y de coger olas ya ni hablamos.
La cercana Costa del Sol fue nuestro refugio improvisado. El problema era que pasando Estepona hacia el oeste parece misión imposible acercarse a una playa sin cruzar territorios de hoteles, parkings de pago y otras instalaciones. Me lo habían contado pero no lo creí hasta que lo vi: la Costa del Sol es un pozo negro donde no existe un metro cuadrado sin explotar. Por fortuna, encontramos un pequeño aparcamiento y zona de "relativa" tranquilidad donde poder dejar la furgo y el perro medio suelto en un paraje cercano a Marbella. Además, junto a un espigón asomaban unos picos muy prometedores que resultaron ser una ola a izquierdas muy maja. Y gracias a eso pasamos el disgusto que el viento de levante nos había dado. ¡Quién me iba a decir que acabaría haciendo surf en mitad de la Costa del Sol!
Tres días después, cuando parecía que el viento amainaba pusimos rumbo a Conil. Pero lo que encontramos allí fue bastante peor que lo que habíamos evitado. El levante paró de soplar si, e incluso dejo un día de tregua del que disfrutamos de un buen baño por la mañana. Pero al día siguiente, el borrascón que se acercaba a la península por las Canarias entró de lleno en Cádiz aguando la Semana Santa, las vacaciones, las procesiones y mis ganas de playa.
Tras día y medio de deliberaciones sobre si aguantar o volvernos, pusimos rumbo a casa. No han sido malas vacaciones pero me quedo con un regusto amargo y muchas ganas de playa.
Por donde he estado, de donde he venido, hacia donde iré y por donde volveré a pasar.
jueves, abril 28, 2011
martes, marzo 29, 2011
A cubierto
Menudo mes de Marzo. La salida del invierno y la entrada de la primavera no ha podido ser peor. Entre la lluvia y el viento nos han amargado todos los fines de semana. Así que, aquí estoy sin mucho que contaros. Aparte de alguna salida con la bici o a correr y esporádicas visitas al rocodromo, no he salido mucho al aire libre. Este ha sido un mes "a cubierto" con demasiado gimnasio y piscina.
Ahora solo queda esperar un par de semanas más para que lleguen mis queridas vacaciones de primavera, o semana santa para otros, que para mi ni es semana ni es santa. Once días en las costas gaditanas (como ya es costumbre) que espero que lleguen comoagua sol de Mayo.
Mientras tanto, a ver si tenemos más suerte y este fin de semana podemos movernos un poco más. Un saludo a todos.
Ahora solo queda esperar un par de semanas más para que lleguen mis queridas vacaciones de primavera, o semana santa para otros, que para mi ni es semana ni es santa. Once días en las costas gaditanas (como ya es costumbre) que espero que lleguen como
Mientras tanto, a ver si tenemos más suerte y este fin de semana podemos movernos un poco más. Un saludo a todos.
lunes, febrero 28, 2011
Playa y escalada en Febrero
Se esta convirtiendo en tradición eso de empezar la temporada de furgoneteo en el levante. Y es que, revisando antiguos entradas del blog, parece que sea bastante normal que el tiempo de una tregua hacia finales de febrero o primeros de marzo y en toda la ribera valenciana se pueda disfrutar de unos días de auténtica primavera. Por todo esto, no hay que buscar más excusas para poner rumbo hacia la tierra de las naranjas, el sol y la paella y disfrutar de un fin de semana de verano improvisado.
Este año, además, teníamos un nuevo aliciente llamado La Marxuquera. Un abrupto risco en las cercanias de Gandía que hará las delicias de cualquier aficionado a las escalada. Esta escuela cuenta con numerosas vías orientadas todas al sur, protegidas del viento y con sol durante todo el día. Estas características la hacen ideal para la escalada en los fríos días de invierno. La playa, la escalada, una paella, unas cervezas y mucho sol. ¿Qué más se le puede pedir al fin de semana?
Ahora solo quedar pacientemente a que el invierno tenga otro descuido y deje pasar algún anticiclón despistado para que podamos disfrutar otra vez de un atardecer de sabado sobre la arena de la playa.
Un saludo a todos.
Este año, además, teníamos un nuevo aliciente llamado La Marxuquera. Un abrupto risco en las cercanias de Gandía que hará las delicias de cualquier aficionado a las escalada. Esta escuela cuenta con numerosas vías orientadas todas al sur, protegidas del viento y con sol durante todo el día. Estas características la hacen ideal para la escalada en los fríos días de invierno. La playa, la escalada, una paella, unas cervezas y mucho sol. ¿Qué más se le puede pedir al fin de semana?
Ahora solo quedar pacientemente a que el invierno tenga otro descuido y deje pasar algún anticiclón despistado para que podamos disfrutar otra vez de un atardecer de sabado sobre la arena de la playa.
Un saludo a todos.
domingo, febrero 06, 2011
Roca, roca y más roca
Como muchos ya sabéis, lo de la escalada me tiene comido el "seso" desde hace algunos meses. Poco a poco vamos cogiéndole la maña y la técnica a eso de trepar, un deporte difícil, físico y sobre todo mental. ¿Qué tiene entonces eso de arrastrarse por paredes de roca como una lagartija mientras te raspas y te golpeas con cada equivocación, que me tiene enganchado? Aún no lo se ... pero es la ostia. Quizás es la adrenalina que empieza a segregar tu cuerpo en el momento que nota que abandonas tierra firme y enfilas la vertical. Un subidón que hace que focalices tu atención en cada movimiento, cada músculo de tu cuerpo y a cada articulación. Nada es capaz de distraerte porque sabes que cada distracción (sobre todo si eres un novato), viene acompañada de una caída y cada caida de un arañazo, quemazón o moratón.
Y vas progresando. Buscando la siguiente grieta para meter tu dedo, la siguiente fisura donde encajar la punta de tu pie, hasta que la ves. Has encontrado la siguiente pieza del puzzle y solo te quedan otras mil más hasta llegar arriba. Porque es un puzzle. Las piezas solo entran de una manera aunque tu te empeñes que no. Jugando contrarreloj. En cada segundo que pierdes sin encontrar el siguiente movimiento pierdes energía, tus brazos y tus pies se agarrotan. No puedes pararte a pensar, pero tampoco puedes dejar de hacerlo. Y sigues subiendo. Ves la cima arriba, tan lejos como a tus amigos abajo. Notas que llevas los dedos despellejados y empiezas a tener las rodillas y los hombros cargados. Pero solo piensas en asegurarte en la siguiente "chapa" porque estas lejos de la anterior y una caída ahora te dolería mucho. Y entonces estiras el brazo, metes el mosquetón, cierras con la cuerda y respiras. Estas seguro y tienes una tregua de unos segundos para pensar. Y continuas. Más dolor en tus dedos y aprietas los dientes. Solo te queda estirar el brazo y cierras la reunión. Estas arriba. Sonríes y gritas a los de abajo que también están riéndose.
Y no sabes porqué, pero estas deseando bajar para subir otra pared.
jueves, enero 13, 2011
Fuerteventura, un año más
Como ya os contaba hace un año por estas fechas, Fuerteventura es el mejor lugar que conozco para dar la bienvenida al nuevo año. Su increíble paisaje desértico, sus interminables dunas y unas montañas rocosas que parecen sacadas de la luna, hacen que realmente pienses en otro planeta. Si a todo esto, le sumas que tu estas en la playita tomandote una cerveza el día 5 de enero, mientras te preparas para ver pasar a los Reyes Magos y llamas a casa y te dicen que aquí se caen de frío y lluvia, entonces lo de "otro planeta" toma un sentido más estricto. Y es que, este año a diferencia del anterior, el tiempo en esa parte del archipiélago canario ha sido excelente: nada de viento y con una media de 24º C. Simplemente genial.
Las olas este año han sido más flojitas, lo que en Fuerteventura tampoco es una desgracia. Solo has de moverte al lado noreste de la isla, allí donde afloran sus costas más expuestas (El Cotillo, Majanicho, El Hierro, etc.) y disfrutar de un agua cristalina y unos fondos rocosos que consiguen que las olas vengan como tiradas con un tiralíneas. Tras un buen día de surf, no hay nada mejor que disfrutar de un atardecer sobre cualquiera de estas playas, pensando que aún te quedan un buen puñado de días en esas aguas.
No conozco mejor destino para recibir al nuevo año. Un saludo a todos.
Las olas este año han sido más flojitas, lo que en Fuerteventura tampoco es una desgracia. Solo has de moverte al lado noreste de la isla, allí donde afloran sus costas más expuestas (El Cotillo, Majanicho, El Hierro, etc.) y disfrutar de un agua cristalina y unos fondos rocosos que consiguen que las olas vengan como tiradas con un tiralíneas. Tras un buen día de surf, no hay nada mejor que disfrutar de un atardecer sobre cualquiera de estas playas, pensando que aún te quedan un buen puñado de días en esas aguas.
No conozco mejor destino para recibir al nuevo año. Un saludo a todos.
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